domingo, 5 de julio de 2009

La mani

No voy a recurrir al tan manido tópico de que tengo amigos gays. Y no lo hago porque da la casualidad de que no los tengo. Eso no quiere decir que no tenga conocidos y gente a la profeso cierto aprecio que no lo sea. Y es que a mi, la condición sexual de cada cual, siempre que no haya menores de por medio y la cosa sea consentida, me la trae al pairo, por decirlo de forma expeditiva.
Creo que en la cuestión de la homosexualidad hay cantidades ingentes de hipocresía, de miedo y de oportunismo barato. Así, mientras que la derecha rancia de sacristía los condena al fuego del infierno por depravados y destructores de familias, la izquierda oportunista se envuelve en la bandera del arcoiris cuando siempre han demostrado ser tan homófobos como el resto. Y no hay que irse a los países del llamado socialismo real,donde han padecido persecución, cárcel y humillacioones varias para darse cuenta de lo que digo. Aquí,hasta hace más bien poco que mucho,los obreros de las fábricas con carné de sindicato corrían a gorrazos a cuanto "maricón" se les ponía de por medio. Es algo más bien cultural que ideológico, pero tristemente siempre ha sido así.
Eso no quita para que ahora sus dirigentes se apunten a la mani del orgullo gay y pidan perdón por serheterosexuales, como la triunfita que fue a Eurovisión hace poco y que mete la gamba hasta el sobaco cada vez que abre la boca.
Pese a todo, de lo más lamentable que he tenido la ocasión de ver en estos últimos días ha sido un spot de Intereconomía TV, un canal que aun siendo de lo poco crítico que hay con el Gobierno, a veces da un poquito de grima. Pues bien, el susodicho spot muestra a lo más granado y folklórico (me niego a pensar que sea lo más representativo del colectivo homosexual) de la susoddicha mani para alertar de los peligros para la familia y para la soiedad de esa panda de pervertidos. Lo dicho,lamentable. Como lo es también hablar de lobbies gays y conspiraciones rosas de toda índole. Como si elresto de colectivos no se buscaran la vida como buenamente pueden en asociaciones varias y colectivos variopintos.
A un servidor la mani del orgullo gay no le preocupa lo más mínimo, y en cierta medida mucho menos quer otras manifestaciones multitudinarias como las celebraciones de algunos clubes de fútbol...
El día en que los unos dejen de considerar la homosexualidad como poco menos que una aberración y los otros dejen de ser utilizados por los oportunistas de turno para dárselas de modernos y tolerantes habremos ganado mucho para la convivencia en este país. Es decir,visto lo visto, el día que ranas críen pelo.

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