martes, 23 de junio de 2009

Los buenos... Y los malos



Un día más y los medios progres siguen sin decir ni mu de lo que sucede en Irán. ¿Dónde están las cacerolas? ¿Y las manifestaciones?

Uno sólo tiene que ver webs como la que citaba el otro día o algunas menos residuales (aunque no menos sectarias) como elplural.com para comprobar la total falta de noticias sobre el asunto. Movidos por un maniqueísmo barato anclado en los años de la Guerra Fría, los mismos que loan sin remilgos a Hugo Chávez son incapaces de articular un discurso coherente sobre lo que sucede en el país del Golfo.

¿Cómo van a criticar ellos unas elecciones amañadas cuando sus amigos de todo el mundo se han caracterizado siempre por su más absoluto desprecio hacia la democracia? ¿Cómo van -me pregunto- a alzar su voz contra alguien que no sea ni americano, ni occidental, ni judío? No lo harán, de eso estoy convencido; no entra dentro de sus limitados esquemas reduccionistas de lo que es el mundo, de esa visión retrógrada en la que todo lo que es enemigo de las libertades se convierte automáticamente en un aliado.

Otro triste ejemplo -aunque parezca que no viene a cuento- lo encontramos en unas recientes declaraciones del profesor Jesús Neira; el hombre que arriesgó su vida por defender a una mujer maltratada y que pasó varios meses en coma. Pues bien, el bueno de del profesor ha cometido la inconsciencia -por lo menos en este páis- de criticar abiertamente al bueno de ZP. Por si no fuera poco, Neira ha arremetido contra la situación de la democracia en España y ha elogiado los sistemas presidencialistas por creer que un parlamento no tiene potestad para destituir a un presidente elegido por el pueblo. Se puede estar de acuerdo o no, pero lo que no es de recibo es que desde medios como el citado elplural.com se le acuse de antiodemócrata, de “facha” o de cualquier imbecilidad que se le ocurra al tonto de turno.

Es aberrante que uno no pueda alzar su voz en público para defender sus ideas sin que le cuelguen el sambenito de “fascista”. Habría que reflexionar detenidamente sobre quién es el fascista y quién apoya los regímenes totalitarios del mundo.

viernes, 19 de junio de 2009

Esperanza en el país de Ciro



A cualquiera que haya leído ese soberbio libro de Kapuscinski titulado El Sha le resultarán familiares muchos de los acontecimientos que suceden estos días en Irán. A la sazón, un regímen totalitario en jaque por un movimiento ciudadano que pide más libertad y unas elecciones libres -de verdad-. Está por ver el alcance de esta protorevolución en la primera república islámica del mundo, aunque la Historia nos enseña que no podemos obviar un cambio mucho más profundo de lo que muchos piensan en el país de Ciro el Grande.
Sea como fuere, lo cierto es que la respuesta de las democracias occidentales, salvo honrosas excepciones, está siendo mucho más tibia de lo que cabría esperar. Puede que ello tenga que ver con que Irán es el quinto productor mundial de petróleo o que no se quieran tensar más las relaciones diplomáticas con una nación siempre incómoda en estas lides.
Lo que resulta innegable, como bien dice un artículo del Washington Post, es que los partidos islamistas están experimentando un retroceso en todo el mundo musulmán. Bien por descontento antes unas soluciones que no llegan o bien por una represión a la altura de cualquier régimen fascista, lo cierto es que la reacción ante el islamismo está aglutinando a todas las fuerzas opositoras en bloques compactos que empiezan a plantar cara desde dentro.
A todo ello hay que añadir que Irán es la primera ficha de dominó en un entramado que va desde las montañas de Afganistán hasta las mezquitas de los suburbios de Madrid. La caída del régimen de los ayatolás sería un duro golpe para aquellos que defienden la teocracia como solución a todos los males del mundo moderno. Me atrevería a decir, salvando las diferencias y los matices propios del islamismo (compuesto por muchas facciones distintas, no siempre bien abenidas) que la caída de la tiranía en Irán podría equipararse lo que representó la caída de la antigua Unión Soviética para los países de llamado Socialismo Real.
En cualquier caso, esta es una ocasión excepcional para apoyar a los manifestantes iranís y brindarles todo el apoyo que Internet puede ofrecerles en su lucha contra el totalitarismo.
Eso siempre que todos aquellos que se rasgan las vestiduras en defensa del pueblo palestino e irakí tengan a bien alzar la voz. aunque por lo que he visto en varios blogs y webs de contenido progre, la respuesta es más bien tímida, por no decir casi inexistente.
Un claro ejemplo de lo que estoy hablando me ha sucedido en Facebook, donde después de enviar invitaciones para que la gente se adhiera a una campaña a favor de unas elecciones libres en Irán, tan sólo una persona se ha adherido. Eso sí, cuando la última intervención israelí en Gaza me llovían invitaciones para adherirme (incluso un antiguo compañero de la facultad me borró de su lista de amigos por poner en duda la parcialidad de los medios) y menudearon las manifestaciones en distintas ciudades españolas. Pero ahora, oh sorpresa, el mundo progre calla cuando no critica abiertamente. Un ejemplo; titular de la publicación en Internet larepública.es: Irán acusa a EE.UU. de alentar la inestabilidad política postelectoral. El artículo no tiene desperdicio, resulta bastante esclarecedor. ¿Doble rasero? Siempre lo he dicho.... La libertad sólo tiene un camino, por mucho que se empeñen, aunque esta gente muestre una fijación enfermiza con cualquier tipo de totalitarismo.

sábado, 13 de junio de 2009

La Pepa




¿Por qué uno se hace liberal? En mi caso, como antiguo marxista, la caída del caballo se produjo tras varios años de reflexión profunda. Fue un proceso lento, salpicado de lecturas y descubrimientos. Se trata de un proceso duro, en el que al principio uno, rodeado de gente que sigue anclada al dogma, prefiero no hacer públicas sus recién estrenadas opiniones. A esto sigue la ruptura con algunas amistades cuando, ingenuamente, uno piensa que la amistad está por encima de la fidelidad política. Nada más lejos de la realidad. Cualquiera que haya militado en la izquierda, más si esta es marxista, sabrá que la traición no se perdona, que el abandono de las filas "revolucionarias" supone pasarse al enemigo, con todas las consecuencias.
Como dice Horaccio Vázquez-Rial :" Darse cuenta de las cosas está bien al principio, mientras no les das cuentas a los demás. Porque justo en ese momento empezás a quedarte solo. Pierdes amigos. Y si sólo perdieras amigos, casi no sería nada. Es que empiezan a tratarte como si fueras el enemigo. Y al final, te sentís un enemigo. Entonces te callás, no decís que te diste cuenta, no decís que te enteraste, no decís nada. ¿Y sabés qué pasa? Que cuando no decís nada, acabas por no pensar".
Una de las lecturas más reveladoras que he tenido el placer de disfrutar en los últimos tiempos ha sido Por qué dejé de ser de izquierdas, un libro en el que diversos intelectuales reflexionan sobre los motivos que les llevaron a abandonar la militancia izquierdista. De forma reconfortante he podido descubrir que las motivaciones suelen ser muy parecidas en todos los casos; la ausencia de auto crítica, la sobredosis de folclore y tópicos, la veneración fanática del dogma, la defensa a ultranza de regímenes totalitarios, la alianza (en el caso de España) con el nacionalismo reaccionario, el antisemitismo barato, la islamofilia y, por último, la adhesión inquebrantable a políticas económicas que conducen ineludiblemente a la crisis y la miseria.
Ante la sumisión de la masa me planteo la exaltación del individuo. Ante el racionamiento el consumo. Ante el seguidismo al líder la democracia. Antes la certeza la duda...
La duda sí, como generador de pensamiento, como territorio abierto alejado del dogmatismo y los prejuicios. La Duda como espacio de reflexión.

El nombre de este blog no es fruto de la casualidad. La Pepa, es decir, la Constitución de 182, es uno de los hitos más significativos de la historia contemporánea. Fue en Cádiz donde nacieron los liberales, donde se experimentó con el tercer texto constitucional del mundo, donde se quiso poner freno al Antiguo Régimen y a los desmanes del absolutismo. De allí venimos todos los que defendemos la Libertad, de aquellas mentes preclaras nace una forma de ver el mundo profundamente progresista, le pese a quien le pese.
Y hoy, más que nunca, hay que hacer bandera de aquella idea de España basada en la idea de que la soberanía reside en la nación, en los ciudadanos. Y por ello doy este pequeño paso adelante.