sábado, 13 de junio de 2009

La Pepa




¿Por qué uno se hace liberal? En mi caso, como antiguo marxista, la caída del caballo se produjo tras varios años de reflexión profunda. Fue un proceso lento, salpicado de lecturas y descubrimientos. Se trata de un proceso duro, en el que al principio uno, rodeado de gente que sigue anclada al dogma, prefiero no hacer públicas sus recién estrenadas opiniones. A esto sigue la ruptura con algunas amistades cuando, ingenuamente, uno piensa que la amistad está por encima de la fidelidad política. Nada más lejos de la realidad. Cualquiera que haya militado en la izquierda, más si esta es marxista, sabrá que la traición no se perdona, que el abandono de las filas "revolucionarias" supone pasarse al enemigo, con todas las consecuencias.
Como dice Horaccio Vázquez-Rial :" Darse cuenta de las cosas está bien al principio, mientras no les das cuentas a los demás. Porque justo en ese momento empezás a quedarte solo. Pierdes amigos. Y si sólo perdieras amigos, casi no sería nada. Es que empiezan a tratarte como si fueras el enemigo. Y al final, te sentís un enemigo. Entonces te callás, no decís que te diste cuenta, no decís que te enteraste, no decís nada. ¿Y sabés qué pasa? Que cuando no decís nada, acabas por no pensar".
Una de las lecturas más reveladoras que he tenido el placer de disfrutar en los últimos tiempos ha sido Por qué dejé de ser de izquierdas, un libro en el que diversos intelectuales reflexionan sobre los motivos que les llevaron a abandonar la militancia izquierdista. De forma reconfortante he podido descubrir que las motivaciones suelen ser muy parecidas en todos los casos; la ausencia de auto crítica, la sobredosis de folclore y tópicos, la veneración fanática del dogma, la defensa a ultranza de regímenes totalitarios, la alianza (en el caso de España) con el nacionalismo reaccionario, el antisemitismo barato, la islamofilia y, por último, la adhesión inquebrantable a políticas económicas que conducen ineludiblemente a la crisis y la miseria.
Ante la sumisión de la masa me planteo la exaltación del individuo. Ante el racionamiento el consumo. Ante el seguidismo al líder la democracia. Antes la certeza la duda...
La duda sí, como generador de pensamiento, como territorio abierto alejado del dogmatismo y los prejuicios. La Duda como espacio de reflexión.

El nombre de este blog no es fruto de la casualidad. La Pepa, es decir, la Constitución de 182, es uno de los hitos más significativos de la historia contemporánea. Fue en Cádiz donde nacieron los liberales, donde se experimentó con el tercer texto constitucional del mundo, donde se quiso poner freno al Antiguo Régimen y a los desmanes del absolutismo. De allí venimos todos los que defendemos la Libertad, de aquellas mentes preclaras nace una forma de ver el mundo profundamente progresista, le pese a quien le pese.
Y hoy, más que nunca, hay que hacer bandera de aquella idea de España basada en la idea de que la soberanía reside en la nación, en los ciudadanos. Y por ello doy este pequeño paso adelante.

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