viernes, 19 de junio de 2009
Esperanza en el país de Ciro
A cualquiera que haya leído ese soberbio libro de Kapuscinski titulado El Sha le resultarán familiares muchos de los acontecimientos que suceden estos días en Irán. A la sazón, un regímen totalitario en jaque por un movimiento ciudadano que pide más libertad y unas elecciones libres -de verdad-. Está por ver el alcance de esta protorevolución en la primera república islámica del mundo, aunque la Historia nos enseña que no podemos obviar un cambio mucho más profundo de lo que muchos piensan en el país de Ciro el Grande.
Sea como fuere, lo cierto es que la respuesta de las democracias occidentales, salvo honrosas excepciones, está siendo mucho más tibia de lo que cabría esperar. Puede que ello tenga que ver con que Irán es el quinto productor mundial de petróleo o que no se quieran tensar más las relaciones diplomáticas con una nación siempre incómoda en estas lides.
Lo que resulta innegable, como bien dice un artículo del Washington Post, es que los partidos islamistas están experimentando un retroceso en todo el mundo musulmán. Bien por descontento antes unas soluciones que no llegan o bien por una represión a la altura de cualquier régimen fascista, lo cierto es que la reacción ante el islamismo está aglutinando a todas las fuerzas opositoras en bloques compactos que empiezan a plantar cara desde dentro.
A todo ello hay que añadir que Irán es la primera ficha de dominó en un entramado que va desde las montañas de Afganistán hasta las mezquitas de los suburbios de Madrid. La caída del régimen de los ayatolás sería un duro golpe para aquellos que defienden la teocracia como solución a todos los males del mundo moderno. Me atrevería a decir, salvando las diferencias y los matices propios del islamismo (compuesto por muchas facciones distintas, no siempre bien abenidas) que la caída de la tiranía en Irán podría equipararse lo que representó la caída de la antigua Unión Soviética para los países de llamado Socialismo Real.
En cualquier caso, esta es una ocasión excepcional para apoyar a los manifestantes iranís y brindarles todo el apoyo que Internet puede ofrecerles en su lucha contra el totalitarismo.
Eso siempre que todos aquellos que se rasgan las vestiduras en defensa del pueblo palestino e irakí tengan a bien alzar la voz. aunque por lo que he visto en varios blogs y webs de contenido progre, la respuesta es más bien tímida, por no decir casi inexistente.
Un claro ejemplo de lo que estoy hablando me ha sucedido en Facebook, donde después de enviar invitaciones para que la gente se adhiera a una campaña a favor de unas elecciones libres en Irán, tan sólo una persona se ha adherido. Eso sí, cuando la última intervención israelí en Gaza me llovían invitaciones para adherirme (incluso un antiguo compañero de la facultad me borró de su lista de amigos por poner en duda la parcialidad de los medios) y menudearon las manifestaciones en distintas ciudades españolas. Pero ahora, oh sorpresa, el mundo progre calla cuando no critica abiertamente. Un ejemplo; titular de la publicación en Internet larepública.es: Irán acusa a EE.UU. de alentar la inestabilidad política postelectoral. El artículo no tiene desperdicio, resulta bastante esclarecedor. ¿Doble rasero? Siempre lo he dicho.... La libertad sólo tiene un camino, por mucho que se empeñen, aunque esta gente muestre una fijación enfermiza con cualquier tipo de totalitarismo.
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